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Arqueoastronomía

La etnoastronomía

 

Al hacer astronomía no sólo estamos hablando sobre el cielo, sino que simultáneamente estamos hablando sobre cómo nuestra cultura lo mira, qué valores y expectativas ha puesto en él, en definitiva sobre nosotros, los que miramos.


El término que engloba a esta y otras disciplinas es la Astronomía Cultural. Esta disciplina abarca a todas las relaciones entre astronomía y cultura, o, si se quiere, las implicancias culturales de la observación de lo celeste. La Etnoastronomía es una de las sub disciplinas de la Astronomía Cultural, que busca aproximarse mediante las técnicas de la etnología a comprender las ‘otras’ astronomías del ‘otro’ cultural que son los grupos étnicos. Es decir, estudia cómo una cultura, diferente a la cultura de donde surgió la astronomía ‘académica’, occidental y predominante, ve los objetos celestes. La Etnoastronomía está emparentada con otra disciplina mucho más antigua que es la Arqueoastronomía.

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Arqueoastronomía en Makotrasy

 

La arqueología clasifica a los pueblos prehistóricos a raíz de las huellas materiales que dejaron. Generalmente es la cerámica la que da el nombre a un determinado pueblo. Los constructores del observatorio astronómico de Makotrasy pertenecían a la llamada cultura de tazas en forma de embudo. La parte superior de sus vasijas se ensanchaba como un embudo.

El asentamiento de ese pueblo de hace más de cinco mil años, descubierto en la actual localidad de Makotrasy, puede ser considerado como una urbe prehistórica ya que se extendía sobre una superfice de 60 hectáreas. Los arqueólogos checos han investigado hasta ahora minuciosamente tan sólo una pequeña parcela del asentamiento. Sin embargo, los hallazgos han superado todas las expectativas.

Constelación de Orión

Orión

Los arqueólogos no salían del asombro al descubrir un gigantesco cuadrado, rodeado por un foso y una palizada. Cada lado del cuadrilátero medía 300 metros. Los científicos quedaron estupefactos al comprobar que hacia el año 3500 antes de nuestra era los hombres prehistóricos ya sabían realizar una construcción con ángulos rectos.

Precisamente la regularidad geométrica del cuadrado con dos puertas situadas en los lados opuestos del cuadrilátero sugirió a los arqueólogos la idea de verificar si el recinto no estaba destinado a las observaciones astronómicas.

Vasija en forma de embudo


Zdenek Horský del Instituto de Astronomía de la Academia Checa de Ciencias averiguó que el cuadrado de Makotrasy con una superficie de 9 hectáreas, oculta en sí las más antiguas pruebas europeas sobre el desarrollo de la astronomía, las matemáticas y la geometría hacia el año 3500 antes de nuestra era.

La línea que une el extremo nororiental del cuadrado con el centro de la puerta occidental del recinto indica la salida del Sol cuando el solsticio de invierno...

...mientras que la línea trazada entre el extremo suroccidental del cuadrilátero y el centro de la puerta oriental indicaba dónde salía el Sol durante el solsticio de verano.

Quizás lo más curioso sea que la línea que unía los centros de las puertas oriental y occidental apuntaba hacia la luminosa estrella Betelgueze, en la constelación de Orión, cuyo diámetro es 400 veces más grande que el del Sol.

Con ayuda de la estrella Betelgueze los astrónomos prehistóricos- probablemente unos sacerdotes- determinaban la posición de la Luna en el firmamento. Ello les permitía sincronizar el calendairo lunar y el solar y pronosticar los eclipses lunares y solares.

Makotrasy, al oeste de Praga

Makotrasy, ubicado al oeste de Praga

Conocían el año lunar de 360 días y el año solar de 365 días. ¿Cómo que lo sabemos? Este conocimiento está inscrito en el cuadrilátero de Makotrasy.

Los constructores prehistóricos prácticamente de toda Europa utilizaban una medida que hoy en día llamamos "yarda megalítica" que equivale a unos 83 centímetros. Cada lado del cuadrilátero de Makotrasy mide 360 yardas megalíticas, cifra que corresponde al año lunar de 360 días.

 

Un antiguo observatorio en Catamarca, Argentina

Una piedra de 1 metro de largo, por 1.60 de ancho, que habría funcionado como observatorio astronómico precolombino fue encontrado en Catamarca, durante una excavación, por parte de empleados municipales.

El hallazgo se produjo en el oeste de la capital provincial, por operarios que construían un cordón cuneta y hallaron la enorme piedra que en el centro tenía tallada la perforación circular de un mortero.

 

La piedra tiene en la cara superior tiene un agujero circular de unos 30 centímetros de diámetro, de regular profundidad, coronado por cuatro huecos pequeños dispuestos en forma de cruz, "posiblemente siguiendo los cuatro puntos cardinales", explicó el arqueólogo Eduardo Aroca.

 

El experto sostuvo en declaraciones a la prensa que "antiguamente la Arqueología sindicaba estos objetos como morteros comunitarios, pero actuales investigaciones señalan que en realidad se trata de un observatorio astronómico".

 

La zona donde fue hallado está a escasa distancia del Pueblo Perdido de La Quebrada, un lugar que tuvo su importancia fundamental porque se encontraba en la entrada de la quebrada y a gran altura, lo que constituía un emplazamiento estratégico, señaló.

Noticias sobre la construcción de las pirámides egipcias

Nuevas tumbas encontradas en Giza apoyan la visión de que las Grandes Pirámides fueron construidas por trabajadores libres y no por esclavos, como se cree ampliamente, dijo el jefe de arqueología de Egipto el domingo.


Cine y  prensa han representado largamente a esclavos trabajando duro en el desierto para construir las gigantescas pirámides, sólo para encontrar una muerte miserable al finalizar sus esfuerzos.

 

"Estas tumbas fueron construidas al lado de la pirámide del rey, lo que indica que esta gente no era por ningún motivo esclava", dijo en un comunicado Zahi Hawass, el arqueólogo que encabeza el equipo de excavación egipcio.

 

"Si eran esclavos, no se les permitiría construir tumbas al lado de la de su rey". agregó.

 

Hawass dijo que la colección de tumbas de trabajadores, de las cuales algunas fueron encontradas en la década de 1990, estaban entre los hallazgos más significativos en los siglos XX y XXI.

 

Las tumbas pertenecieron a los trabajadores que construyeron las pirámides de Khufu y Khafre.

 

Anteriormente, Hawass encontró rayados en las paredes hechos por los trabajadores, llamándose a sí mismos "amigos de Khufu", otra señal de que no eran esclavos.

 

Las tumbas, en la meseta de Giza en el extremo oeste de El Cairo, tienen 4.510 años de antigüedad y se ubican a la entrada de una necrópolis de un kilómetro de largo.

 

Hawass dijo que se ha encontrado evidencia que muestra que los granjeros en el Delta y el Alto Egipto habían enviado 21 búfalos y 23 ovejas a la meseta cada día para alimentar a los constructores.

 

Se cree que cerca de 10.000 personas trabajaron en las construcciones, o casi un décimo de las estimaciones del historiador griego Heródoto de 100.000 obreros.

 

Los granjeros fueron exentos de pagar impuestos al Gobierno del antiguo Egipto, evidencia que según Hawass subraya el hecho de que estaban participando en un proyecto nacional.

 

El primer descubrimiento de tumbas de obreros en 1990 se produjo accidentalmente, cuando un caballo tropezó con una estructura de ladrillo a 10 metros de la zona funeraria.

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Arqueoastronomía en el Egipto faraónico: una introducción

Por diversas razones, la Arqueoastronomía no ha sido una de las disciplinas favoritas de los egiptólogos en el pasado. Probablemente por eso, cuestiones tan importantes, como la orientación de los templos egipcios y la importancia de la astronomía en su civilización nunca había sido otorgada con la necesaria seriedad y profundidad.

Recientemente una misión Arqueoastronomíca sobre antiguo Egipto, realizada por el astrónomo arqueologo Juan Belmonte, del Instituto Astrofísico de Canarias en Tenerife (España) y porMosalam Shaltout del Observatorio de Helwan en El Cairo, tiene entre sus diversas prioridades, la solución de este problema. A fin de lograrlo, han realizado un estudio sobre la orientación de unos 330 templos en el Valle, el Delta, los oasis y el Sinaí.

El objetivo es encontrar una respuesta correcta y casi definitiva a la cuestión de si las antiguas construcciones sagradas de Egipto estaban astronómicamente alineadas o no. Los datos parecen responder a esta pregunta en sentido afirmativo:

Los antiguos templos egipcios se construyeron con gran precisión acordes a sucesos astronómicos, siendo estos un referente del calendario sobre el que sus ciudadanos establecian su sistema político, económico y religioso. Así lo relata este estudio que constará de una totalidad de 650 templos, de los cuales podemos datar la construcción de los más antiguos en torno al año 3.000 A.C.

Un ejemplo de ello es la coincidencia del Año Nuevo con el momento en el que, en el solsticio de invierno, el sol alcanza el santuario central del templo de Karnak en la actual Luxor, afirma Belmonte.

Los jeroglíficos en las paredes del templo han dado a entender la influencia de la astronomía en la arquitectura del templo, incluyendo las representaciones del “estiramiento de la cuerda“, ceremonia en la que el faraón marcaba la alineación del templo con una cuerda. Sin embargo siempre han existido pocas pruebas que sustentaban los dibujos. Belmonte y Shaltout, se han encontrado con que los templos están alineados en referencia a eventos astronómicos tan significativos como lo puede ser un solsticio o equinocio, o la salida de Sirius, la estrella más brillante en el cielo. 

“Alguien debía acudir a la construcción durante un evento solar, lunar o estelar – como hemos hecho – para marcar la posición que el eje del templo debía tomar”,dice Belmonte. “Para los templos más importantes, esto podía haberlo realizado perfectamente el faraón, como muestran los dibujos del templo“.

Además, ofrecen una nueva perspectiva muy interesante en el campo de la  arqueología del paisaje, una nueva disciplina apenas trabajada en Egipto hasta el momento, en el que el paisaje terrestre, dominado por el Nilo, y el paisaje celeste, dominado por el sol y las estrellas, se combinan con el fin de permitir el establecimiento de Maat, el orden cósmico, en la Tierra.

Serie de artículos de Arqueoastronomía

Comenzaremos a publicar una serie de artículos dedicados a la Arqueoastronomía.

 

 

La arqueoastronomía es una disciplina científica, que combina herramientas metodologicas y de análisis de la astronomía y de la arqueología, estudiando las evidencias arqueológicas e históricas de las diversas culturas humanas en busca de reconstruir las antiguas astronomías y sus diversos aspectos culturales.

En la practica busca establecer a través de mediciones en campo y en planos o mapas, la orientación astronómica de una estructura arqueológica. Asimismo estudia los calendarios, las cosmologías y cosmogonías, los símbolos cosmológicos y toda evidencia de actividad cultural relacionada con la astronomía. Esta evidencia puede estar plasmada en objetos arqueológicos, en documentos históricos o en estructuras arquitectónicas o vestigios arqueológicos.

La astronomía posicional es la herramienta básica para el análisis arqueoastronómico de yacimientos o estructuras arqueológicas. Los datos astronómicos y topográficos se interpretan a la luz de la arqueología, la antropología y la historia.

En la investigación arqueoastronómica se combina el conocimiento de ciencias humanas como la antropología, la arqueología, etnohistoria, y la historia, con métodos cuantitativos, especialmente la astronomía de posición, la topografía y la estadística. El arqueoastrónomo usa herramientas como los teodolitos, estaciones totales, brújulas magnéticas, el GPS y programas de simulación astronómica virtual así como de SIG (sistemas de información geográfica).

 

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